EL
SER HUMANO Y LA CULTURA
La cultura es la forma de vida de una sociedad. Se
expresa a través de las creencias las normas y los valores compartidos por
todos sus miembros.
La construcción de la cultura implica que las
sociedades fijen pautas que señalen comportamientos más o menos estables. Las
pautas culturales se hacen visibles a través de instituciones que organizan la
vida del grupo (como, por ejemplo, la familia, la escuela, los medios de
comunicación, etc), así como en los comportamientos que sus miembros
desarrollan y en los objetos que elaboran.
Cuando nacemos, llegamos a un mundo ya organizado
por pautas culturales que heredamos de generaciones anteriores Es decir, si bien
a la cultura se suman aportes individuales, todos nacemos en una cultura que ya
ha sido creada por otras personas A medida que crecemos, aprendemos los
valores, las creencias y las normas de nuestra sociedad Esto proceso se
denomina socialización.
La socialización es importante porque a través de
ella podemos interpretar el mundo en que vivimos, actuar en el entendernos con
los otros miembros de la sociedad e incluso, modificar algunos aspectos de
nuestra cultura.
CARACTERÍSTICAS BÁSICAS DE LA CULTURA
Las culturas comparten dos características:
·
Son diversas. Significa que no
existe una sola cultura humana, pues han existido y existen formas muy diversas
de organizar la vida en sociedad. Asimismo, implica que toda cultura es el
resultado de la fusión de culturas anteriores. Además, dentro de un sistema
cultural, coexisten subculturas; es decir, formas distintas de vivir la cultura
predominante.
· Son dinámicas. Esto quiere decir que no están conformadas por un conjunto de reglas
fijas. sino por pautas modificables. Los valores culturales cambian con el paso
del tiempo.
SOCIEDAD
Y DIVERSIDAD CULTURAL
En una sociedad se manifiestan pautas culturales
diferentes entre los distintos grupos que la componen. Estas diferencias suelen
ser reforzadas por factores como la edad, el sexo, la raza, la religión o la
lengua materna. Sin embargo, por encima de las diferencias es imprescindible
construir un proyecto común de convivencia democrática, donde no exista
ninguna forma de discriminación contra las minorías. Más aún cuando nuestro
Estado reconoce el carácter multicultural de nuestra identidad nacional.
